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Ejercicio de echado. Enseñar al perro que permanezca tumbado y quieto donde se le indique y el tiempo que sea necesario.Este artículo da las claves y trucos para conseguirlo!

 

Enseñar al perro a permanecer tumbado en cualquier sitio durante el tiempo que el dueño necesite y pase lo que pase a su alrededor es esencial en un buen adiestramiento.

Es una de las órdenes que más vamos a utilizar y mejor nos va a venir en muchos aspectos de la convivencia con nuestro perro.Voy a redactar algunas de las situaciones que han vivido y viven muchos dueños cuando su perro no está educado y no sabe tumbarse y quedarse quieto.
Por ejemplo: llega visita a casa y queremos hacer barbacoa siempre en este contexto al perro lo tienen que atar, encerrar, alejarlo de ellos y de la visita. Pero en realidad lo que gustaría sería tenerlo tumbado y quieto cerca de nosotros y no tener que encerrarlo. Además están los ladridos porque al separarlo de sus dueños o al atarlo le estamos creando ansiedad por separación y es muy probable que ladre.Es decir que ni atándolo están cómodos porque no deja de ladrar y el dueño no para de acercarse al lugar donde lo tiene atado o encerrado para intentar que se calle.
Otra situación en la que nos vendría útil la orden de tumbado y quieto sería cuando en verano después de un largo y caluroso día de trabajo llegamos a casa y la familia propone ir a tomar un helado a una terraza. ¡Y de paso nos llevamos al perro! ignorando lo que va a suceder una vez en la terraza de la heladería.La familia llega hasta la heladería se sientan, tumban al perro, piden sus helados y todo bien hasta que en un segundo cambia la situación. Pasa un chiquillo en patines el perro se levanta y de un golpe tira la mesa, arrastra la silla y en fin... ¡¡un desastre!!A todo esto le podemos unir que el perro puede cruzar la carretera y provocar un accidente, etc.
En una situación de estas cualquier cosa puede suceder. Y no podremos decir: - es que a mi perro se le ha levantado el instinto de caza al ver pasar al patinador. Porque esta excusa a nadie puede contentar.
La importancia que tiene que el perro se tumbe y se quede quieto, es innegable para una buena convivencia con el perro. Es decir; para poder disfrutar más de nuestro animal. Digo disfrutar más porque si el perro ejecuta bien esta orden, lo sacaremos más, no ya sólo cuando salgamos a pasearlo para que defeque, sino también al ir a tomar algo, al ir de compras, etc. En cualquier momento podremos decidir sacar a nuestro perro y sin miedo de dejarlo tumbado durante un rato, en la puerta de una tienda.
También nos vendrá bien la orden de tumbado antes de meterle en el coche . Supongamos que nos vamos de viaje, bueno pues tumbamos al perro al lado del coche e introducimos las maletas o bolsas y cuando está todo listo, le damos la orden de "pasa" y entra el perro al coche. Si no se hace de ésta manera y el perro pasa primero hay que volver a sacarle porque se hace dueño de todo el espacio del coche y no cabe nada y esto resulta ser un alboroto, sacar perro, meter perro y maletas.
Cuando volvemos a casa lo mismo, antes de entrar tumbaremos al perro, abriremos la puerta y el perro deberá esperar que el dueño le dé la orden de pasar.

Situaciones en las que nos va a ser útil esta orden hay infinidad, por lo tanto siendo tan útil y necesaria debemos enseñársela a nuestro perro. ¿Cómo? con un poco de paciencia y constancia.

Las primeras clases no han de ser largas, con 10 minutos bastarán, poco a poco se irán alargando hasta conseguir tener al perro tumbado y quieto el tiempo que nos sea necesario.

 

 

 

 

 

 

 

El primer paso a seguir para un perro que no sabe lo que es tumbarse puede ser el siguiente: le asiremos por las patas delanteras y tiraremos suavemente de ellas hacia delante, empujando también sus omoplatos hacia abajo hasta conseguir que se tumbe. Si persiste en levantarse, perseveraremos hasta tener éxito. Una vez tumbado se le premiará adecuadamente con caricias y alagos mientras le repetimos la palabra elegida para asociar al ejercicio.

 

 

 

 

 



Esto se repetirá en varias clases, lo importante es que asocie la palabra elegida con esa posición. Una vez que ya le decimos al perro "tumbado" y se tumba, iremos al siguiente paso que consiste en que el perro permanezca tumbado y nosotros nos distanciemos unos pasos. Esta vez mostrándole la palma de la mano le diremos "quieto" y nos retiraremos unos pasos. Si se levanta hay que ir y tumbarlo otra vez, al mismo tiempo que diremos en un tono de voz contundente ¡NO!.

Recordar que las primeras clases deben ser breves; avanzaremos más con 5 minutos de trabajo bien hecho que pasándonos de tiempo lo que supondrá que el perro se cargue de estrés y todo lo que hayamos hecho no sirva para nada.
Sucesivamente iremos aumentando el tiempo y también nos iremos distanciando del perro si se vuelve a levantar, un no contundente y lo llevamos un poco más atrás de donde lo habíamos tumbado. La finalidad de esto es que el perro deduzca que por mucho que avance no llegará donde estamos nosotros al contrario, cada vez lo situaremos más lejos. Es decir si se levanta hay que llevarlo al mismo sitio donde lo habíamos tumbado o incluso más atrás.

 

 

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